Yanina

Dicen que para tener suerte hay que trabajar duro. Será por eso que a Yanina se le abre, cada día, una nueva oportunidad. Yanina creció en un barrio obrero en José C. Paz, al norte del conurbano bonaerense. Su madre es empleada doméstica y su padre es carpintero y gasista. Cuando estaba en el último año del colegio, Yanina comenzó a buscar un trabajo. Fue entonces cuando un amigo del barrio le recomendó acercarse a Forge. Hoy en día, Yanina se prepara cada mañana para abrir puntualmente el bar del Hospital Italiano donde prepara, sirve y cobra el café a los familiares de pacientes internados. Por su eficiencia y cordialidad, le propusieron ascenderla a recepcionista, capacitarla en el uso de la computadora y duplicarle el sueldo. Yanina mira para atrás y recuerda épocas en las que no sobraban ni el trabajo, ni los útiles de la escuela, ni la comida. Por eso valora este fecundo presente, y sigue trabajando para que la suerte no la abandone.