Vanessa

Cuando Vanessa ingresó en la Fundación Forge, su padre se había ido a vivir a España, por lo que ella, su mamá y su hermanita menor quedaron solas en Montevideo. Vanessa quería trabajar para ayudar en casa, e ingresó entusiasmada en el curso de Logística de Forge en búsqueda de capacitación. Sin embargo en algún momento flaqueó: “Creí que no iba a poder…” confiesa, porque se sentía abrumada, la plata escaseaba, y muchas veces peligró alguna materia del liceo. Con todo pudo, y hoy a sus 19 años, dice que se siente más madura, y que ésta es una nueva etapa en su vida. Está trabajando en una empresa postal. Todos los días, pasada la medianoche, regresa a su casa y saluda a su mamá con una sonrisa y con la satisfacción y el orgullo de haber descubierto toda la determinación de la que es capaz.