Juan

Un día, el padre de Juan quedó desempleado y decidió irse a Europa con la esperanza de obtener mejores ingresos como petisero de polo. Las remesas enviadas regularmente animaron a la familia a comprar una modesta casa propia. Pero esa alegría se truncaría pronto: un aneurisma segó la vida de Juan Carlos en Italia, donde se encontraba cuidando caballos. A pesar del dolor por la pérdida de su padre, Juan decidió rearmarse y dar pelea. Se comprometió a fondo con sus estudios en la Escuela Técnica N° 2 de Garín, y fue allí donde también descubrió a Forge. Con 18 años, Juan obtuvo el título de Técnico en Química, completó el programa en Forge e ingresó en Tigre de Argentina, una importante empresa de productos plásticos. Hoy Juan se esfuerza por progresar en el trabajo y sueña con poder, algún día, viajar a Italia en memoria de su padre.