Betsy

Cuando Betsy y su hermanito dejaron su Perú natal de la mano de su mamá, la sensación de desamparo fue grande. Se hizo mayo del 2008 y Betsy y Montevideo aún se estaban conociendo; los amigos escaseaban. Fue en ese momento cuando decidió acercarse a la Fundación Forge. Luego de la primera clase, Betsy decidió abandonar sus tareas como doméstica y dedicarse a su formación en Forge, algo que su mamá alentó. Así, emprendió un nuevo camino y terminó apasionada por la logística. Se fue involucrando tanto en el tema que comenzó a escribir cartas para su abuelo: él tiene una pequeña empresa de transformadores en el Perú y hoy recibe entusiasmado el asesoramiento de su nieta en temas relacionados con la logística del negocio tales como contabilizar la mercadería, hacer los pedidos, recibir insumos. Betsy está doblemente satisfecha: orgullosa de sus conocimientos y feliz de ayudar a su querido abuelo.