Andrea

La vida del tímido puede ser muy dura. Andrea lo sabe con certeza. Tomó el curso de Gastronomía en Fondation Forge donde compañeros y capacitadores la alentaron a salir de su timidez e integrarse al grupo. “Lo más importante que aprendí fue a relacionarme con la gente”, afirma ahora con convicción. Ese camino de abrirse al mundo fue lento pero tenaz. La gran oportunidad para probarse a sí misma fue cuando una importante cadena de restaurantes abrió varias posiciones de salón para una nueva sucursal. Conseguir el trabajo fue lo de menos. Andrea pasó de todo: tuvo que atender mesas de más de veinte personas, se le estrelló contra el piso una bandeja con quince copas de cristal, olvidó la orden de un comensal exigente… Pero las cosas terminaron bien. “Entre mesa y mesa fui adquiriendo confianza”, explica. Y agrega con filosofía: “Ahora llevo el control yo. No dejo que la situación me atropelle”.