16 abril 2015 · Artículos de interés

Nuevos modelos de educación para reducir desempleo juvenil en México

Foto: Chris Summitt / Colorlines |

Foto: Chris Summitt / Colorlines |

Ante las altas cifras de desempleo que permanecen en el sector de los jóvenes en el país, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) propone aplicar nuevos esquemas de profesionalización que ayuden a mejorar la incorporación al trabajo.

Las cifras oficiales indican que en México residen 31.4 millones de jóvenes de 15 a 29 años. Este sector representa el 26.3% de la población total, y son el sector más afectado en materia de inclusión al trabajo, pues mientras que la tasa de desempleo de la población en general ronda el 5%, en el caso de jóvenes casi se duplica, lo cual significa todo un reto para América Latina.

Para la OIT es aún más preocupante que del 20% de jóvenes que ni estudia ni trabaja, el 75% son mujeres quienes no tienen oportunidad de trabajar, en ocasiones por discriminación o porque deciden sacrificar su futuro profesional por el cuidado de la familia.

No obstante hay conciencia ya entre gobierno, empresarios y sindicatos sobre la necesidad de diseñar nuevas políticas de inclusión de los jóvenes hombres y mujeres al mercado laboral.

Una de las razones que ocasionan esas altas tasas de desempleo, se ha visto en diferentes regiones del mundo, es la falta de vinculación entre las universidades, fábricas y centros de trabajo. De ahí que se esté apostando por modelos de formación con un alto contenido práctico.

La “Formación Dual” es uno de los esquemas para la profesionalización de los jóvenes. Mediante estos programas educativos que, a manera de prueba se incorporan poco a poco en México, los jóvenes tienen la oportunidad no sólo de formarse sino de entrar en el mercado laboral al mismo tiempo y con ello aplican de manera práctica los conocimientos adquiridos, asimismo con una mayor responsabilidad en las empresas.

Thomas Wissing, director de la Oficina de la OIT para México y Cuba explicó: “no estamos hablando de servicio social o de prácticas profesionales, estamos hablando de un esquema donde la empresa o el centro de trabajo se compromete a invertir en el proceso de formación de los jóvenes hasta por tres años. Los países que están llevando a cabo este sistema han visto cómo el nivel de desempleo de los jóvenes es relativamente bajo”.

La Oficina del Trabajo considera que “los jóvenes tienen un gran potencial y ellos van a ser quienes tomen las decisiones de nuestra economía por eso hay que buscar muchos más espacios para su participación, para el diálogo, para su involucramiento en los procesos productivos”.

Thomas Wissing asegura que en nuestra sociedad “hablamos mucho de los jóvenes pero muy poco con ellos”.