10 octubre 2016 · Prensa

Más compromiso de empresas con estudiantes, clave contra la pobreza

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La Nación, 9 de Octubre de 2016.

Los expertos afirmaron en el 1er Congreso Latinoamericano de Empleo Inclusivo que se necesitan más prácticas y pasantías en las compañías.

Una anécdota muy sencilla ilustra el quid del 1er Congreso Latinoamericano del Empleo Joven Inclusivo, organizado por la Fundación Forge. Un joven perdió dos veces su trabajo porque no llegaba a tiempo. Sus padres no lo despertaban para ir a trabajar. No era que ellos mismos no lo hiciesen; de hecho, como recolectores, dedicaban más tiempo al trabajo que otras personas con muy buenos sueldos en el mercado formal. Hasta que un día, el joven se dio cuenta de que tenía que comprarse un despertador. Ahí empezó su camino sin problemas. Brilló y creció, lo mismo que su entorno familiar.

Es una de tantas historias de vida de quienes, en situación de gran vulnerabilidad, necesitan más herramientas para no solo lograr un trabajo formal, sino mantenerlo. En este sentido, la escuela cumple un rol fundamental y en muchos casos único en materia de formación en cuestiones de conocimiento, pero también en aquellas cuestiones culturales que parecen básicas, pero que muchas veces no lo son.

También, en un país con altos índices de pobreza, que superan el 32 por ciento según las cifras oficiales, no solo desde la escuela secundaria se necesita una transformación para que los jóvenes terminen sus estudios, sino también hay un rol muy importante de las empresas para abrir pasantías y prácticas profesionales que ayuden a cultivar la cultura del trabajo con el fin de lograr la necesaria movilidad social.

Como en muchos de los últimos congresos y encuentros sobre educación para el trabajo, también en este debate se difunde que una acción fundamental para que los jóvenes puedan insertarse al mercado laboral es a través del entrenamiento ya desde la secundaria. Se trata entonces de un llamado a las empresas para que se involucren y hagan alianzas en los sectores educativos y ONG, con el fin de abrir sus puertas a los estudiantes de los últimos años del secundario. Para muchos será su primera experiencia formativa de calidad que puede llevarlos a encaminarse hacia el empleo privado formal.

Éstas son algunas de las conclusiones del 1er Congreso Latinoamericano del Empleo Joven Inclusivo, organizado con el apoyo del gobierno de la ciudad, IDEA y el BID. “Necesitamos dejar de pensar en políticas para pobres y pensar en políticas que favorezcan la igualdad de oportunidades”, dijo Evelina Correa, del Instituto Alianza, de Brasil, que favorece el trabajo inclusivo. Fue, en una línea, el hilo conductor de la jornada, algo que generó aplausos entre todos los presentes.

En qué situación estamos

La falta de capacidades y habilidades para el mundo del trabajo actual son un precio demasiado alto para los países, que necesitan crecer y también contener a la nueva Población Económicamente Activa (PEA) que se incorpora año a año . Fabio Bertranou, director del equipo de Trabajo decente de la OIT para el Cono Sur de América latina, aseguró que problemas en generación de talento llevan al estancamiento de la producción en la economía global.

En América latina, cuatro de cada seis desempleados son jóvenes; hay 22 millones de “ni-ni”, jóvenes que no trabajan ni estudian y uno de cada 4 está buscando trabajo. Además existe una la enorme informalidad laboral, donde 6 de cada 10 empleos son no están registrados.

Pasando a la Argentina, Alieto Guadagni, experto en educación, advirtió que este país está en noveno lugar en materia de excelencia educativa en la primaria, y en el lugar 60 entre 65 países según las pruebas PISA en la secundaria. Termina el secundario solo el 40 por ciento de los alumnos, aunque hay provincias donde estos porcentajes son aún menores. “En la Argentina no hay pobres, sino excluidos. En el siglo XXI no se puede salir de la pobreza sin un mínimo de conocimiento”, afirmó.

“La escuela no prepara a los jóvenes para el mundo del trabajo”, dijo, contundente, la investigadora del Conicet Claudia Jacinto. Exactamente lo mismo dijo Gastón Podestá, director internacional de RR.HH .de Accenture. “Trabajar en equipo, manejar el cambio, tener capacidad creativa, coordinar diferentes acciones… no estoy seguro de que la escuela prepare para estos desafíos. Éste es un mundo atravesado por lo digital, que además va a cambiar drásticamente en los próximos 5 años.”

“Sentimos que les faltan habilidades técnicas, aunque no es lo que más nos preocupa porque podemos entrenar a una persona en unos 8 meses aproximadamente. Hoy los jóvenes, a pesar de que todos tienen los teléfonos inteligentes donde reciben una gran cantidad de información, tienen una débil capacidad de pensamiento crítico”, dijo Javier Goñi, gerente general de Alpargatas. En este sentido, también son las capacidades blandas las que más preocupan a los empresarios a la hora de identificar talentos en sectores vulnerables.

Para el consultor en educación Gustavo Iaies “pensar que tener a los chicos en la escuela es mejor a que estén en una esquina es un concepto errado. Los chicos tienen que aprender. Pasa poco en las escuelas, y mucho menos en las públicas donde estudian chicos de bajos recursos. Ellos no creen en sí mismos. Necesitan interlocutores que crean en ellos”.

Qué se puede hacer

“Cuando un pibe se va de la escuela perdemos todos”, dijo Iaies. “Hay mucho ausentismo de docentes y alumnos en las escuelas argentinas, mucho desorden.”

“Me dicen que me falta experiencia es una de las frases que suelen repetir. Una respuesta posible y viable a esta problemática es asignar nuevos roles a la escuela secundaria, de manera que sea un camino hacia prácticas y pasantías” agregó Jacinto. “No tenemos una cultura de la pasantía en su verdadero sentido social. Tenemos mucho para construir. Nos encontramos con una enorme resistencia.”

El hecho de no terminar el secundario implica un factor determinante para que el día después sea informal. Es el primer trabajo en muchos casos el que va a hacer que la carrera continúe en la vulnerable informalidad, o que por el contrario siga rumbo al empleo registrado. Por eso la motivación dentro del secundario es más que necesaria, vital para la población en general y mucho más aun en la vulnerable. “Además, el secundario funciona para jóvenes en los que en su familia hay una cultura de trabajo recolectora, informal o vulnerable, como el único ámbito para reflexionar hacia dónde van y hacia dónde quieren ir”, sigue Jacinto.

Por su parte, Javier Lasida, investigadora de la Universidad Católica de Uruguay, dijo que también hay que existe también la desigualdad en materia de redes de contacto, porque “es la poca posibilidad de acceder a la información necesaria para conseguir un trabajo de calidad a través de personas conocidas. Hay familias donde no hay ninguna experiencia ni información para el empleo formal”

También, según la investigadora, es el ámbito para mejorar la gestión de sí mismos y contar con mas y mejores recursos en materia de habilidades comunicacionales. Entonces, hay que hacer todo lo posible para que las empresas no discriminen a los jóvenes de bajos recursos y asuman un rol central en la lucha a nivel nacional contra la pobreza, y para esto “hay que trabajar desde el lado de las empresas para evitar la discriminación, fomentar la igualdad de oportunidades y construir puentes entre el mundo del trabajo y la escuela secundaria”.

Desempleo joven

En América latina, el 20 por ciento de los jóvenes tiene un trabajo formal y ganan entre el 30 y e 40 por ciento de lo que perciben adultos en el mismo puesto de trabajo. En la Argentina, el desempleo juvenil es de 18,9% según números de la OIT, pero además termina el secundario solo el 40 por ciento de los alumnos. A esta cifra alarmante hay que agregar un elevado índice de ausentismo.

Fuente: La Nación