Los jóvenes enfrentan dos tsunamis: la globalización y la tecnología

Foto: Mundiario |

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Haber estudiado ya no implica encontrar trabajo, dice Blair Taylor, directivo de la fundación Starbucks. Taylor participó la semana pasada en unas jornadas organizadas por International House y The Ground Truth Project, que abordaron en Nueva York el problema global del desempleo juvenil.

Es un problema global porque tiene causas globales. “Las nuevas generaciones tienen de frente a dos tsunamis: la globalización y la tecnología”, advierte Fareed Zakaria, doctor en Derecho de Harvard. Siempre habrá un trabajador con la misma productividad pero con un salario inferior en otro país del mundo – razona Zakaria – y siempre habrá una innovación tecnológica que ponga en jaque a un empleado tradicional.

La cifra se recrudece en las economías emergentes porque son las que crecen a mayor velocidad y las que están menos envejecidas. En Latinoamérica casi un cuarto de la población joven está inactiva o desempleada, según cálculos de organismos internacionales. Lo que pasa en todas partes – según los expertos – es la falta de encaje entre lo que los jóvenes estudian y lo que las empresas buscan.

“Las firmas invierten menos y menos dinero en formar a sus empleados”, acusa una de las responsables de desarrollo de la Fundación Clinton, Madhuri Kommareddi. Un analista de la financiera JP Morgan Chase, Chauncy Lennon, lo ve más claro todavía: “Las compañías han dejado de buscar trabajadores para sus puestos básicos y están contratando a profesionales con experiencia y que les aporten menos riesgo”.

Por eso, los expertos urgieron un cambio en la formación que reciben los jóvenes, tanto dentro de las aulas como fuera. Pidieron una mayor adaptación de los currículum a las demandas empresariales y mejor entrenamiento de los noveles en el funcionamiento del mundo laboral.

“En el futuro las empresas serán más pequeñas, habrá más autoempleados y más emprendedores”, pronostica Allen Blue, vicepresidente de la red profesional LinkedIn. Pero lo cierto es que muchos jóvenes emprendedores fracasan.

No hay, por lo tanto, consenso en las fórmulas.

“El desempleo juvenil tiene efectos económicos, políticos e incluso de seguridad nacional”, alerta el representante de Starbucks, empresa que financia los estudios a algunos de sus empleados. En eso sí hubo consenso: la generación de trabajadores jóvenes sigue encallada en su particular crisis. Los últimos en llegar al mundo laboral siguen sin ser los primeros en encontrar trabajo.