La meta del trabajo productivo y joven en Argentina

En la Argentina hay dos desafíos de mediano y largo plazos. El primero es crear puestos de trabajo productivos y formales. En la actualidad, 4 de cada 10 ocupados se desempeñan en empleos precarios y de baja productividad.  Para sacar en forma sostenida a la población de la pobreza, la Argentina enfrenta el desafío de lograr mercados laborales más inclusivos y promisorios, en línea con los objetivos de desarrollo productivo local de cada región. En ese camino podrán superarse las restricciones que imponen la pobreza y la marginalidad, logrando condiciones sustentables para afianzar un desarrollo equilibrado y dotado de mayor equidad.

El segundo desafío es incluir a los jóvenes ni-ni al mercado laboral. En el transcurso de los últimos años se ha incrementado la proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan, ni buscan trabajo. Por este motivo, entre los problemas sociales y del mercado laboral, un primer conjunto que debe ser focalizado corresponde a aquellos jóvenes de entre 18 y 24 años, aquellos que se encuentren en edad de haber culminado sus estudios de nivel medio y deban insertarse en la vida adulta. Para el primer semestre de 2013 existía 15,3% del total de jóvenes de dicho rango etario en esa condición.

Pero la “no participación” de los jóvenes en el mercado laboral no es el único inconveniente. Entre los jóvenes activos laboralmente, se observa que la tasa de desempleo juvenil casi triplica a la tasa de desempleo general de la economía. Asimismo, entre los jóvenes que consiguen empleo, la mayoría sólo logra insertarse en puestos de baja calidad: el empleo asalariado informal alcanza al 54% de los jóvenes ocupados.

En suma, por las escasas oportunidades de inserción y progreso en el mercado laboral, fundamentalmente entre grupos vulnerables que requieren estrategias activas en este sentido (como es el caso de los jóvenes), el cumplimiento de la meta del trabajo decente aparece todavía lejano.

Por Marcelo Capello | 18 de julio de 2014

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