Crecimiento inclusivo y sostenible en América Latina: el camino por recorrer

Foto: Bartosz Hadyniak via Getty Images |

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América Latina es prueba de que, si existe voluntad política, la desigualdad económica se puede reducir. A pesar de ser históricamente la región más desigual del mundo, es la única que ha logrado reducir la desigualdad en la última década.

Este éxito es el resultado de políticas gubernamentales enfocadas en las personas pobres. El aumento del gasto en salud y educación desde el año 2000 ha tenido un gran impacto en la reducción de la desigualdad. Como resultado de este gasto público social, muchos de los ciudadanos más pobres de la región han podido tener acceso a servicios esenciales sin tener que endeudarse para pagar por ellos. Para los jóvenes de América Latina, la educación no es sólo igualadora de oportunidades sino también un estímulo para la innovación, el espíritu empresarial y el crecimiento. El aumento del salario mínimo, las pensiones públicas y las oportunidades laborales también han creado medios de vida para millones de personas.

Pero este no es el final de la carretera. A pesar de estos avances, América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo.

Cerca de un tercio de la población vive en la pobreza, mientras que la suma de los ingresos anuales de los 113 multimillonarios de América Latina iguala el presupuesto público de El Salvador, Guatemala y Nicaragua juntos. Ese mismo monto es igual al gasto público en salud de nueve países latinoamericanos.

Entonces, la pregunta es: ¿Puede América Latina seguir siendo un ejemplo para el mundo, y mantener y sostener la reducción de la desigualdad y la pobreza?

Oxfam cree que sí – si los gobiernos latinoamericanos siguen invirtiendo en salud, educación y protección social, si se encuentran alternativas a la exportación de productos primarios como motor de crecimiento, y si el progreso se ve reforzado por reformas fiscales progresivas.

El crecimiento en América Latina durante la última década ha sido impulsado en gran medida por el auge de los commodities. Varias economías de la región dependen del petróleo y otras industrias extractivas, lo cual las hace vulnerables. De hecho, el crecimiento en América Latina ha se ha estancado, y se están buscando nuevos motores de crecimiento. Es necesario diversificar y enriquecer estas economías, pasando de la producción primaria a los sectores productivos que pueden crear muchos puestos de trabajo.

Como el FMI ha señalado , “los desafíos del crecimiento, la creación de empleo, y la inclusión están estrechamente entrelazados.”